13 jul 2010

Educación y medios de comunicación

La educación, un proceso mediante el cual se sirven las sociedades para la transmisión no solo de los conocimientos adquiridos a lo largo de su historia particular, sino de la cultura en el más amplio de los sentidos, el de la humanización del hombre.

La educación como otras tantas tareas sociales ha sido delegada a distintos entes de la sociedad misma, en sus inicios la educación estaba a cargo del núcleo familiar, era ahí en donde se enseñaba a los individuos las tareas esenciales propias del clan o grupo gremial, y es ahí también donde se adquirirán los valores éticos y morales del grupo.

Posteriormente se crean las instituciones a las cuales se les delega la tarea de la educación de las nuevas generaciones en cuanto a la transmisión de los conocimientos y habilidades que harán de él un “ciudadano”, capaz y merecedor del un estatus dentro del grupo social, esta educación provee al individuo de una moral y ética social que no contravenga el contrato social, el cual da cohesión a los crecientes grupos sociales.

Estas instituciones han evolucionado con el mismo hombre y su historia, en algunas ocasiones al servicio de intereses económicos, políticos, e incluso ideológicos. La escuela ha sido preponderantemente el lugar donde el proceso de enseñanza aprendizaje se ha sistematizado, encontrado o cultivado teorías pedagógicas en torno a si misma, sin embargo la enseñanza de habilidades de convivencia social seguía a veces compartida con la escuela a cargo del núcleo familiar.

En los albores del siglo XXI, hemos sido testigos de una revolución informática, en los últimos años se ha triplicado la cantidad de información con la que cuenta la humanidad, la antigua biblioteca de Alejandría, que en su momento fue el lugar que mas acopio el conocimiento adquirido por el hombre, no puede ser comparado con algunos de los ordenadores o servidores de la actualidad, se ve minimizada por la red global que representa Internet.

Es en este contexto donde las instituciones educadoras, ven como su influencia pierde su magnitud, la posibilidad de tener información de todo el orbe a través de los medios de comunicación, cada vez más accesibles a la población en general, trae consigo un ocaso de esta educación formal.

Es la educación no formal, aquella no impartida por instituciones, es la que ha ganado terreno, la pertinencia que tiene esta en dar al individuo el conocimiento y herramientas que le ayuden a resolver los problemas que se presenta en su cotidianidad, le dan cierta ventaja respecto de los métodos tradicionales de enseñanza, es la facilidad que tiene el individuo para seleccionar los tópicos que mas convengan a él, el no circunscribir el acto educativo a un espacio físico y temporal otra de las ventajas que ofrece esta educación.

Aunado a esto también se ha delegado a estos nuevos medios de información, el educar en valores, valores que en las mas de las veces no corresponden a los del grupo social, sino que responden a valores de homogenización que ha traído consigo el aglomerado de información de la aldea global.

La familia tradicional ha tenido cambios radicales, las grandes migraciones que a traído una aculturación de otras regiones, la incorporación de la mujer a espacios laborales que le han desarraigado del hogar, la celeridad de un mundo más exigente de “la cultura del ahorro del tiempo” y estrés permanente, ha convertido a la educación en valores que la familia venia impartiendo, en algo desdeñado, la familia como tal, tiene la firme creencia que es la escuela quien ahora tiene el deber de impartir tal educación, por su parte la escuela al seccionar la curricula cada día mas en favor de asignaturas que den a los alumnos competencias laborales, por sobre las habilidades y competencias de convivencia sociales, han desdeñado del mismo modo la impartición de esa ética y moral de grupo, que como mencionamos nos provee de cohesión al grupo.

Quienes articulan desde el anonimato (que proporcionan estos), a los medios de comunicación y la información que ahora se utilizan, son quienes se han erigido como educadores sociales, con las consecuencias evidentes, la cultura del consumismo, la creación de estereotipos y la fabricación de falsos ídolos e ideologías se encuentran en boga. La población toma de los medios las figuras a seguir e imitar, si vemos que la población adulta esta ya sujeto a estos acondicionamientos, imaginémonos que influencia devastadora puede tener en los niños.

Por ejemplo, como la educación de un maestro con un método tradicional y de treinta minutos de tiempo en clase en cuanto a los buenos hábitos de alimentación, puede competir, frente a cuatro horas continuas de televisión y de un bombardeo constante de publicidad de comida “chatarra”, que el niño tiene acceso frente a un televisor, con un mensaje que es acompañado de imágenes y sonidos.

El reto que se vislumbra para la educación formal es grande, debe de repensarse, romper con esos esquemas tradicionales y valerse de los medios de comunicación, que son solo eso sin calificativos ni connotaciones subjetivas “medios para flujo de información”; el docente debe apropiarse de ellos y constituirlos como unos aliados en su papel de educador, dejar de objetivizar a los medios de comunicación y ver en ellos la oportunidad de poder hacer de su tarea algo más llamativo a los alumnos, propiciar ambientes educadores ya que los medios le permiten atraer al mundo dentro de su salón de clases.

No hay comentarios:

Publicar un comentario